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Sanar las matemáticas: Un viaje del prejuicio al asombro

“De una manera u otra somos partes de una sola mente,
que todo lo abarca, un único gran ser humano.”
Carl Gustav Jung.

Autor: Andrés Velandia, maestro Montemorel. Matemáticas (STEAM Nodo M: Pensamiento y Lenguaje)

En cada peldaño de la evolución de nuestra especie, tanto las matemáticas como la física han sido nuestras compañeras y se nos presentan casi rutinariamente en muchas situaciones de nuestra vida cotidiana. A veces somos conscientes de estas ocurrencias y esta consciencia puede estar muy ligada a cómo es nuestra manera de relacionarnos con estas áreas del conocimiento. Cuando nos detenemos a reflexionar sobre qué tan sana está nuestra relación con este campo, nos llegan recuerdos de la infancia y recordamos las clases de matemáticas con nuestros antiguos profesores o las lecciones de nuestros padres sobre cómo realizar determinada operación de números.

En la mayoría de casos esta relación puede estar muy deteriorada, puede ser muy tóxica y el sólo pensar en ella puede desencadenar una serie de emociones desagradables cuyo objetivo es evadir estos recuerdos y por lo tanto evadir también cualquier intento de sanación de nuestra relación con ésta área del conocimiento. Ésta, posiblemente, sea la primer y más amplia dificultad de aprendizaje en las generaciones contemporáneas, así como la causante de tantas otras dificultades de aprendizaje como la predisposición negativa a la enseñanza de un profesor, escasa motivación e interés y auto sabotaje para no querer aprender.

A la inversa, cuando logramos ser conscientes de que, tanto las matemáticas como la física, se nos aparecen continuamente en situaciones del día a día y nos esforzamos por ver más allá y querer desentrañar los misterios ocultos detrás de patrones, detrás de las imágenes que brotan de nuestra psique, detrás del comportamiento de los fenómenos naturales, es porque nuestra relación está fortalecida y se nos es sencillo acceder a las enseñanzas que ésta área tiene para nosotros.

Para lograr hacer las paces con este mundo abstracto, este mundo simbólico, este mundo lleno de patrones, teoremas, leyes y axiomas, es necesario hacer las paces con nosotros mismos, encontrar la fuerza para lograr conocernos y sanar la información que es necesario sanar, inducida por nuestros antiguos profesores o por nuestros padres. Es aquí donde brota como de un manantial el impulso creador, el que ha brotado de almas como la de Euclides, Descartes, Riemann, Grothendieck…

Cuando están despejadas las dudas y las inquietudes, cuando no hay emociones negativas que nos predispongan, cuando vemos el sentido del universo oculto bajo los símbolos, es cuando podemos ver a través de los velos impuestos por la consciencia y logramos entrar a las profundidades donde todo es Unidad, donde todo es creación, es de aquí de donde podemos aportar a la raza humana con nuestra creación, con la resolución de algún problema físico, o la demostración de un teorema, o como el gran Jorge Luis Borges aportó a la humanidad con su Jardín de Senderos que se Bifurcan, porque aquí es donde logramos tener la certeza de que las matemáticas y la física no son únicamente símbolos ni fórmulas, sino un lenguaje que nos permite comprender la estructura profunda del universo.

Direccionemos nuestra energía y nuestra atención a lo que es necesario que se le ponga atención. Ya es hora de quitarnos los prejuicios y darle la importancia que se merece a sanar esta relación, a quitarnos las máscaras, los miedos, las defensas y las barreras para no querer confrontarnos y escuchar nuestra voz interior que la gran mayoría de veces nos llama con susurros a crear, a aportar, a crecer y a evolucionar.

Llevamos en nosotros la llave de acceso a este mundo lleno de riquezas espirituales, y este mundo no está afuera, ni está únicamente en el alma de los “intelectuales”. Lo tenemos todos los seres humanos en el interior porque estas riquezas han sido heredadas desde el inicio de la civilización, desde la creación de Todo. Es una emanación del espíritu creador, heredada a través del ADN, es lo que se llama el inconsciente colectivo, un mundo interior donde está toda la información de nuestros antepasados y donde están prefiguradas todas las imágenes, patrones, fórmulas y símbolos que son el lenguaje del universo que lo único que quiere para nosotros es enseñarnos.

Diciembre, 2024.